En 1926, el vizcaíno Sandalio Tejada (1893-1971), abogado de profesión y apasionado divulgador de la cultura vasca, recibía lecciones de txistu en Mungia de Eleuterio Lekue, entonces txistulari municipal de dicha localidad. De sus conversaciones, nació en Tejada la idea de constituir una Asociación de txistularis, con la finalidad principal de editar un boletín con repertorio para el instrumento.

Para poner en marcha su proyecto, Sandalio Tejada se puso en contacto con Manolo Landaluce, orduñés y primer txistulari municipal de Bilbao, y con Martín Elola, txistulari municipal de Begoña. Estos dos músicos le proporcionaron una lista de nombres de tamborileros de todo el País, con los que Tejada contactó por carta.

Por su parte, Landaluce y Elola pusieron en marcha un grupo de trabajo que se autodenominó Los txistularis de la ría de Bilbao, y que estaba formado por las siguientes personas, además de Landaluce y Elola: Joaquín Landaluce, hermano de Manolo y segundo txistulari municipal de Bilbao; Luis López de Bergara, primer txistulari municipal de Portugalete; Mateo Atxurra, primer txistulari municipal de Algorta, barrio del municipio de Getxo; Segundo Atxurra, hermano de Mateo y segundo txistulari municipal de Algorta, barrio de Getxo; Benito Albéniz, primer txistulari de Las Arenas, barrio de Getxo; Daniel Albéniz, hermano de Benito y segundo txistulari de Las Arenas, barrio de Getxo; Demetrio Garaizabal, primer txistulari municipal de Sestao; y alguno más cuyo detalle se ha perdido.

Manolo Landaluce contactó además con Eduardo Gorosarri, sacerdote organista de Begoña, quien se encargó de varias gestiones legales, compuso varias partituras para la ocasión y acabó siendo nombrado Presidente de la Asociación.

Todas estas personas –y probablemente alguna más conseguida gracias al primer mailing de Tejada– se reunieron en Mungia para tratar el asunto. Allí, por sugerencia de Martín Elola, se decidió que la asamblea fundacional se celebraría en Arrate (Eibar).

Para prepararlo todo, Los Txistularis de la ría de Bilbao se reunían semanalmente en un local especial de la taberna de El Perro, en Bilbao. Allí, con Tejada, iban organizando y llevando a cabo las gestiones oportunas.

Al final, la asamblea fundacional de la Asociación de Txistularis del País Vasco se celebró el 20 de septiembre de 1927, en Arrate, con unos 125 participantes y socios fundadores. El primer número de la revista Txistulari (editado en Bilbao) se publicó en marzo-abril de 1928.